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Día 19 – Hablemos mal de los hombres

05/08/2009

Qué otra cosa puede hacer un grupo de chicas con dos amigas recién separadas más que hablar mal de los hombres. Creo que nada. Además, siempre me anima liberar mi costado cínico. A veces pienso que me equivoqué de carrera y que mi verdadera vocación es ser comediante stand-up, porque suelo acaparar la atención en cualquier reunión haciendo chistes sobre algún tema específico. En esta ocasión, los defectos de nuestros novios y ex novios eran la excusa perfecta para brillar a costa de las miserias ajenas. Pero mientras todas hacían catarsis, yo me limité a escuchar sus quejas, ovillada en el sillón y devorando las papas fritas de a veinte, alternando cada ración con una cucharada de helado o un shot de licor de huevo.

-Lucha: Rubén sí levanta la tapa del inodoro, pero lo deja todo mojado. Es un asco.

-Sol: Uy, yo lo hubiera matado a Javi. Por suerte hacía pis sentado. Qué ricas papas fritas –estaba atenta a lo que decían, pero prefería ocupar la boca en cosas otras cosas, como el helado de chocolate amargo con brownies. Total, todas tenían algo para agregar.

-Pola: Yo ya me harté de encontrar “cosas” en el baño de Juan, así que antes de entrar le pregunto si puedo pasar. Él me responde “sí, sí”, pero yo insisto “¿estás seguro?” Se hace el ofendido, me dice que soy una rompebolas, pero siempre se termina disculpando mientras tira la cadena y se tapa la nariz con cara de asco –frunciendo la boca con un gesto de desagrado, agregó-. Además, nunca tiene desodorante de ambiente.

-Sol: L’horreur. Javi regaba todos los días las macetitas de lavanda que teníamos en el baño. Ay… qué lindo el día que paseamos por Palermo buscando esas macetitas decoradas… Pobre Pola, la compadezco –me perdí por un ratito rememorando los besos apasionados que nos dimos en el pasaje Santa Rosa. Por asociación, a los segundos, estaba tarareando bajito una canción de Divididos. Mollo, el cantante, vive con Natalia Oreiro en la mansión que está en ese pasaje.

-Mili: ¡Cuidado, Sol! –se estiró y me sacó el chopp de cerveza que estaba a punto de volcar. Después se acomodó y, adoptando una actitud reflexiva, siguió con el tópico-. En la convivencia se cristalizan problemas que subyacen al hecho de vivir juntos en sí. Muchas veces, fragmentos de la cultura machista incorporadas al inconsciente colectivo argentino se ven reflejadas en pequeños actos que implican cierto ejercicio de poder, el cual…

-Sol: ¿Entendiste, Pola? ¡Se caga en vos! –todas se rieron algo aliviadas. Mili es antropóloga, hippie y profunda. La conocí cuando trabajaba en el call center y, de a poquito, la había incorporado a mi grupo de amigas. Difícilmente una abogada y una dentista entendieran siempre lo que Mili intentaba transmitir y, para mí, era divertido traducirla al castellano-. O sea que, siguiendo tu razonamiento, Mili, Rubén se mearía en Lucha y… -los ojos se me pusieron vidriosos y no terminé la frase para evitar romper en llanto. De haber podido completarla, hubiera sido algo así: “y a mí Javi me rodeaba de flores”.

-Pola: Sí, ¿sabés? A veces pienso eso, se caga en mí. Porque deja cada cosa en el baño… ¡y sabe que voy a ir!

-Lucha: Yo a Rubén lo amenacé con hacer “la gran Bobbit” si no paraba de dejar todo pillado, ¡pero qué le va a importar!

-Mili: Claro, son dos australopitecus –aseveró con toda seguridad.

-Lucha y Pola: ¿Eh?

-Mili: ¡Que son dos animalitos de dios! Por eso yo prefiero estar soltera y que ningún hombre marque territorio con sus excrecencias.

-Sol: Che, no se dan cuenta de que me estoy dando un panzazo. No habrá un tema mejor para hablar… –me levanté y fui hasta el despacho-. Tomen chicas, tiene una efectividad del 50% -le entregué a cada una post it igualito al que le había pegado en la pared del baño a Gabriel.

-Lucha: Igual, yo no lo voy a necesitar. ¡No pienso volver a vivir con él! No puedo vivir con un hombre que no usa hilo dental, no lava un plato y piensa que es divertido tirarse en el piso y hacer ruidos con la espalda sudada.

-Pola: ¡Jajajajaja! ¡Los pedos de espalda! –me miró buscando mi complicidad. En defensa de Rubén, tengo que confesar que la noche en que nos enseñó a Pola y a mí a hacerlos fue muy divertida, aunque Lucha se hubiera ofuscado porque no veíamos la película que habíamos alquilado-. Vos tenés suerte, los tuyos eran de espalda… los de Juan vienen de otro lado…

-Sol: Hmmm… mejor, dejo la comida para otro momento. Me parece que tienen para un buen rato con la cosa escatológica. ¡Uy! ¿Me tomé toda la botella de licor de huevo? –la sacudí y comprobé que había batido mi récord. Pensando en la resaca que tendría al día siguiente, me serví un vaso entero de agua mineral.

-Mili: Qué primate…

-Pola: Sí, para todo. Creo que me voy a unir a ustedes pronto, chicas –nos reímos todas con un dejo de ironía. Sabíamos que Pola jamás dejaría a Juan. Si quería evitar hacernos sentir mal a Lucha y a mí con su noviazgo perfecto, lo estaba logrando-. Estoy cansada de que me diga: “¿hacemos la porquería?”

-Lucha: Y yo de que me llame “culo jugoso”. Encima, a veces lo hace en público. Rubén es eso que dice Mili, un austral-no-sé-qué.

-Sol: Con Javi, la señal era “qué linda estás, cosita”. “Cosita”, esa era la password. O me abrazaba de atrás y me llenaba el cuello de besos… -sufrí pensando en todos los Rubenes y Juanes que me esperaban en mi nueva vida de soltera y empecé a morderme las uñas, un hábito que jamás tuve y que Luna me había dicho que era “autodestructivo”.

-Pola: Ya no se toma la molestia de seducirme. Nada. Ahora es “¿vamos a hacer la porquería?” Y la hacemos, porque el sexo ya se convirtió en una porquería. Me gustaría que me abrazara o me besara un rato largo para tirarme la onda.

-Lucha: ¡Jajajajajaja! ¡Y vos porque estás hace dos años nada más! ¡Ya vas a ver después de diez!

-Pola: No sé si llegaremos a los diez, es un fóbico del compromiso. El otro día le sugerí que fuéramos pensando en alquilar algo juntos y me salió con cualquier excusa. A veces me hace sentir como una de esas minas desesperadas por enganchar a sus novios. Que me dejara un cajón libre fue todo un logro y eso que siempre es él el que insiste para que me quede a dormir…

La sensación de estar hundiéndome, de estar siendo tragada por el sillón, potenciada por el efecto del alcohol, era cada vez más real. Puse un almohadón sobre mi falda y me abracé las piernas flexionadas con los brazos. Busqué algo terrible para decir de Javier y que todas me dieran la razón. Quería minimizar mi pérdida, desdramatizarla, pero lo único que se me ocurrió decir fue lo siguiente:

-Sol: Uf, tenés suerte. Porque Javi estaba obsesionado con comprarnos una casa, que el casamiento, que volviera a vivir con él. Pura presión… que me dejaba elegir el nombre de nuestros hijos y… y… quería tres… yo… yo… ¡yo quería dos! –cuando dejé de gesticular grandilocuentemente, noté que estaba empapada en llanto y las chicas contenían el propio mientras se pasaban la caja de pañuelitos descartables.

-Lucha: Mirá el lado positivo, Sol. Ahora vamos a vivir juntas.

-Pola: Sí, juntas y con… Gabriel.

-Lucha: A ése, dejámelo a mí.

Día 18 – Bienvenida a la jungla

04/08/2009

Diez minutos antes de la hora pautada para la reunión, todavía estaba en pijama y con la clara intención de permanecer así. Tampoco cociné y ni me molesté en llamar a la pizzería con antelación. No quería que me abrazaran, no quería que mis amigas me consolaran, pero mi presencia inspiraba lástima y, de sólo verme en el espejo, podía sentir pena por mí misma. Estaba a punto de arrepentirme a último momento, mandarles un mensaje y decirles que lo dejábamos para otro momento.

Anunciar, verbalizar la separación era darle una entidad que yo me negaba a aceptar como cierta, como real. La gente suele reconfortarte diciendo que las relaciones son dialógicas, que no hay culpables, que las separaciones son el resultado de los errores de ambos integrantes del par y la mar en coche. Pero yo quería decir “por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa” y que me vinieran a buscar todos los jinetes del apocalipsis para depositarme en el quinto infierno. Luna dice que la culpa es una suerte de deseo de ser castigado y, en el fondo, yo quería eso. No quería mimos, abrazos y palabras de consuelo. Quería enfrentarme con mi realidad: estaba hecha un desastre, con toda mi vida en veremos y el único abrazo que esperaba ya no iba a llegar. Veía a mamá peladita por la quimio, con la piel tan verde y turquesa como sus ojos, diciéndome: “ese chico me encanta para vos, es el mejor novio que te conocí. Es éste, Solcito”. Éste era ése al cual yo me había encargado de alejar hasta que la distancia fuera insalvable y, aunque Luna insistiera en que tenía que dejar de lado los mandatos y construir mi propio camino, yo sabía que no se trataba de una responsabilidad endosada, sino de la verdad: era él, él era mi para siempre.

Finalmente, envié el mensaje, pero ya era demasiado tarde. Mis amigas tocaron el timbre y le pedí a Gabriel que bajara a abrirles y, de paso, se fuera al demonio. La única que respondió mi SMS fue Lore. Me dijo que, de todos modos, ella no hubiera podido venir, porque le tocaba producir un móvil para el programa de televisión donde trabaja. Me llamó la atención, porque ella convino explícitamente no trabajar de noche o los fines de semana, pero no tenía ganas de seguir con el intercambio de mensajes de texto, así que le mandé un beso y quedamos en vernos en la semana.

Extrañada por la demora de las chicas, abrí la puerta y las esperé en el pasillo. Llegaron, claro que llegaron. Todas traían algo consigo. Pola hacía malabares con una caja llena de paquetes de papas fritas. Atrás de ella, Mili me saludaba con una botella de licor de huevo en una mano y un kilo de helado en la otra.

-Sol: ¿Y Lucha?

-Lucha: ¡Ahí voy! –gritó desde la escalera- ¡Pffff! ¡Cómo pesa esto! –dejó una valija gigante en el piso y se recostó contra la pared, cansada-. Me separé de Rubén.

Día 17 – Over

31/07/2009

From: sols@gmail.com
To: pola@abogada.com; lucha@consultorio.com; lore@productora.com; mili@antropoloca.com
Subject: Rv: Re: Re: Hola

Chicas:

¡Help!

From: javiamordemividadondeestasquenomerespondes@hotmail.com
To: sols@gmail.com
Subject: Re: Re: Hola

Hola Sol:

Sospeché que eras vos. Te vi esperando enfrente desde el balcón y no sé si me habrás hecho un rinraje, pero preferí no atender, porque vernos va a ser peor para los dos. Acepto tus disculpas y acepto mis culpas, pero necesito sostener esta decisión.

Acepté ir a la misión comercial en Ecuador. Es bueno para mi carrera y la distancia me va a ayudar… creo. Sabés cómo son esos viajes, voy a tener la cabeza ocupada todo el día, no voy a tener tiempo para estar como estoy ahora, dándole vueltas y vueltas a lo nuestro.

Gracias por el poema. Sé cuánto te gusta ese libro.

Del modo que sea, siempre te voy a querer.

Javi.