Posts Tagged ‘Ezequiel’

Día 29 – Loca de mierda

05/02/2010

-Sol: Estoy cansada de estar encerrada en mi cuarto, Gabriel. Tampoco puedo estar en el living porque entre el olor a podrido de tus cosas, las piedras de Benito que no puede salir al balcón y el incienso que prendió Lore, esto parece un templo construido para alabar a la mugre, de la cual sos devoto. Por tu culpa, tengo que soportar a Lucha diciendo que esto es un chiquero todo el santo día.

-Gabriel: Tenés razón, Sol.

-Sol: Sí, ya sé que tengo razón. ¡Tengo razón en todo! Estoy cansada, Gabriel.

-Gabriel: Bueno, tomate un descanso del trabajo y dormí un rato.

-Sol: No, tarado. Estoy cansada de vos. Estoy podrida de vos. No te aguanto más. Encima, por tu culpa, tengo que vivir aguantando a Pepita la pistolera amenazándome con hablar con el dueño de esta casa si no dejamos de hacer ruido.

-Gabriel: ¿Otra vez está jodiendo con eso?

-Sol: ¡Tiene razón! ¡Yo tengo razón! ¡Todos tienen razón, menos vos! –le grité con los brazos levantados, dándome vuelta para que no viera que en realidad me estaba riendo. Lo de Ezequiel me había colmado la paciencia y ya no pensaba ser tan meticulosa con mi plan para echarlo. No podía, no aguantaba más estar rodeada de gente que sacaba provecho de mí-. Yo no sé qué parte no entendés vos de que el alquiler de este departamento lo paga mi viejo. ¿Qué parte no entendés? Te lo aclaré mil veces, mil. Si la loca esta va a hablar con el dueño, el dueño va a hablar con mi viejo. Y, yo, no pienso hablar con él.

-Gabriel: Sí, claro. Ahí entiendo.

-Sol: De lo único que me doy cuenta, Gabriel, es que yo soy la única que actúa como amiga con todos los que dicen ser mis amigos. Te estoy dando un lugar para que te quedes, no le conté nada a Josefina y…

-Gabriel: Yo tampoco le conté nada a Javier…

-Sol: ¡Ahora te lo tengo que agradecer! ¿Tengo que agradecerte que hayas revisado mi computadora? Decime, tarado, ¿tengo que agradecerte por haberte confiado secretos como amigo y que después poco menos me chantajees? Mirá, vos no sólo sos un mentiroso. ¡Sos un ladrón!

-Gabriel: ¡Para vos todo fue fácil, Sol! ¡Todo!

-Sol: A ver, decime qué fue fácil para mí, ¡qué!

-Gabriel: Papi te regaló un departamento –me dijo con voz aniñada, como irónico-. Papi es tan, pero tan bueno, que le compró otro a tu hermana y le dio el tuyo para que viviera y mientras tanto te paga un alquiler. ¡Pobrecita, Sol!

-Sol: Mirá, cuando no tuve donde vivir no le mentí, ni le robé a nadie. Hasta donde yo sé, mientras estuve en tu casa cociné todos los días, te compré todo el alcohol que tomás en cantidades industriales, ¡hasta estuve toda una mañana limpiando tu bañadera que parecía un porquerizo! Yo no fui a tu casa con excusas falsas, ni llevé animales…

-Gabriel: ¡A Benito dejalo afuera de esto! Y si estás enojadita porque tu gran amiguito te recontra cagó de arriba de un árbol, ¡no te la agarres conmigo!

-Sol: El que me cagó primero, fuiste vos. Sabías que nunca te iba a dejar en la calle y, de última, ¿sabés qué? Vos también tenés suerte de que “papi” pague el alquiler, porque desde que estás acá no pagaste ni una factura, ¡ni una! ¿Josefina sabe que estás con Lore? ¿Sabe que la invitás acá y allá mientras ella paga el crédito que le hiciste sacar?

-Gabriel: Bueno, veo que te vino la regla y estás dominada por tus hormonas, querida. Me voy a dar una vueltita hasta que te calmes. Calmate, Sol. Estás muy nerviosita.

Los hombres nunca, nunca van a entender que lo peor que pueden hacer cuando efectivamente estás nerviosa es pedirte que te calmes. Las palabras mágicas para terminar de sacar a cualquier mujer de las casillas son: “calmate” y “tranquilízate”. O, peor, endosarle el motivo de tus nervios al período. Ambos recursos, utilizados de una misma oración, pueden tener efectos catastróficos.

-Sol: Fantástico. ¡Andate! –le grite desaforadamente mientras levantaba a Benito y se lo entregaba-. Ya que te vas a dar una vuelta, sacá a pasear a tu gato.

Gabriel me miraba sin entender que estaba hablando en serio. Le repetía que se fuera, pero no se movía, así que lo levanté de los hombros, lo llevé hasta la puerta y lo empujé para que saliera. Una vez que estuve en el pasillo, cerré la puerta rápidamente y sentí como si mil agujas se me clavaran en el tobillo.

-Sol: ¡Otra vez vos! ¡Vas a aprender a no arañar al pie que te da donde dormir, gato de porquería! –lo levanté nuevamente y me arañó la cara. Gabriel tocaba el timbre y golpeaba la puerta pidiéndome que lo dejara pasar para buscar su billetera.

-Sol: ¡No vas a pasar, ahora te doy tu billetera! ¿Dónde la dejaste?

-Gabriel: Está en el bolsillo interior de mi campera, loca de mierda.

“Calmate, tenés la regla, loca de mierda – calmate, tenés la regla, loca de mierda – calmate, tenés la regla, loca de mierda calmate, tenés la regla, loca de mierda calmate, tenés la regla, loca de mierda calmate, tenés la regla, loca de mierda calmate, tenés la regla, loca de mierda calmate, tenés la regla, loca de mierda calmate, tenés la regla, loca de mierda calmate, tenés la regla, loca de mierda calmate, tenés la regla, loca de mierda calmate, tenés la regla, loca de mierda calmate, tenés la regla, loca de mierda calmate, tenés la regla, loca de mierda calmate, tenés la regla, loca de mierda calmate, tenés la regla, loca de mierda calmate, tenés la regla, loca de mierda calmate, tenés la regla, loca de mierda calmate, tenés la regla, loca de mierda calmate, tenés la regla, loca de mierda calmate, tenés la regla, loca de mierda calmate, tenés la regla, loca de mierda calmate, tenés la regla, loca de mierda calmate, tenés la regla, loca de mierda calmate, tenés la regla, loca de mierda calmate, tenés la regla, loca de mierda calmate, tenés la regla, loca de mierda calmate, tenés la regla, loca de mierda calmate, tenés la regla, loca de mierda calmate, tenés la regla, loca de mierda”, eran las palabras que retumbaban en mi cabeza como si fuera un remix infernal, mientras buscaba la billetera.

“Ah, sí, mirá qué loca de mierda soy”, pensé y le saqué todo el dinero, le tiré la billetera vacía y, sin pensarlo dos veces, puse a Benito en el pasillo y cerré la puerta.

-Sol: ¡Mirá qué loca de mierda soy! ¡Mirá qué…! –no alcancé a avisarle que me había quedado con toda su plata y me pensaba pedir diez kilos de helado con ella, porque el teléfono sonó y sabía quién era.

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Día 29 – Deadline

19/01/2010

From: ezegocéntrico@egoismo.com

To: sol@odioalmundo.com

Subject:

Yo pienso que tu blog es lo mas mediocre que hiziste, seguido de haber vailado arriva del esenario.

From: sol@odioalmundo.com

To: ezegocéntrico@egoismo.com

Subject: Re: …

Revisarle la computadora a tu amiga no es, ni cerca, lo más mediocre que hiciste. Grabaste un disco con tu banda para probarlo. Lástima que yo ya se lo haya dado al Rockstar, pero se resuelve fácil. Olvidate del festival.

From: ezegocéntrico@egoismo.com

To: sol@odioalmundo.com

Subject: Re: Re: …

No me podes haser eso a mi, Sol. Yo habre estado mal, pero vos ya te vas de tema. ¿Como me vas a dejar a mi sin lo del festibal? Yo ya le conté a los chicos de mi vanda, no se que les voy a dezir ahora.

From: sol@odioalmundo.com

To: ezegocéntrico@egoismo.com

Subject: Re: Re: Re: …

No es mi problema, Ezequiel. Te hubieras acordado de tu banda cuando traicionaste mi confianza, entraste en mi casa y revisaste mis cosas.

Y, ah, lo que una persona con tu redacción, ortografía y talento artístico tenga para decir sobre lo que escribo me tiene muy sin cuidado.

Tu problema no es que alguien escriba una boludez caricaturizando tu narcisismo y tu egocentrismo, no. Tu problema es creer que le importa a alguien más que a tu analista.

-Sol: Hola, Rockstar –estaba sorprendida de mi determinación. Había marcado sin ningún remordimiento y estaba decidida a cumplir con mi amenaza.

-Rockstar: Hola, nenennna, ¿venís al festival? Ya estás en la lista.

-Sol: En realidad, te llamaba para pedirte que bajaras a mi amigo, el del demo.

-Rockstar: Todo sí. Pero, ¿qué pasó?

-Sol: Vino a mi casa, me pidió la máquina para revisar los mails y terminó revisando mis cosas.

-Rockstar: Bueno, es una boludez. La fecha ya está programada. ¿No podés dejarlo de lado?

-Sol: Encontró un blog que escribo, lo leyó y me dijo que era más mediocre que haber bailado en el escenario aquella vez, ¿te acordás?

-Rockstar: ¿Cómo me voy a olvidar? Fue un highlight en mi carrera. Mediocre él y su bandita de mierda. Para mí fue re grosso, ¿quién ese imbécil para juzgar qué? Olvidate, nennnena, lo bajo ya.

-Sol: Gracias, Rockstar. En serio. Sé que es re maloso de mi parte y… -me interrumpió.

-Rockstar: Nennna, ¿estás segura de hacerlo? Mirá que no hay vuelta atrás…

-Sol: Sí, sí… en realidad… bueno, que se joda si la banda se decepciona, ¿no? Ellos no me llamaron para agradecerme la fecha, por qué tendría que preocuparme yo si la pierden… ¿no?

-Superyó: ¡Ja! Así me gusta… recapacitá, Sol. No podés ser tan vengativa.

-Sol: ¡Callate! Si fuera por vos, yo sería la Madre Teresa de Calcuta. Cortala o le cuento a Luna que estás tratando de convertirme en una mártir otra vez.

-Superyó: ¡Ouch! ¡Adiós!

-Rockstar: ¿Seguís ahí?

-Sol: Sí, sí, estaba pensando que…

-Rockstar: Hagamos una cosa: te doy hasta las siete de la tarde. Pensalo bien y me llamás. ¿Cuándo vamos a tomar unas cervezas?

-Sol: Eh… te llamo a las siete.

-Rockstar: Todo bien, nennenna. Para mí fue genial que te subieran, que bailaras. Sabelo.

-Sol: Hablamos.

Día 28 – A Guide To Recognizing Your Friends

18/01/2010

Si una persona, supongamos que soy yo en este caso, escucha hace más de diez años tus problemas, aunque le quemes la cabeza, aunque tenga problemas propios más importantes y los deje de lado: probablemente esa persona sea tu amiga.

Si una persona, supongamos que se llama Ezequiel, te cuenta todos sus problemas hace más de diez años, siempre te interrumpe cuando le contás los propios y jamás puede dejar de hacer referencia a su persona: probablemente estés frente a un amigo egocéntrico.

Si sos alguien como Ezequiel y tenés una amiga, supongamos que se llama Sol, que siempre está tratando de ayudarte con tu carrera y se conecta con gente para ver en qué te podés beneficiar: definitivamente, sos una persona afortunada que tiene una amiga de verdad.

Si sos una amiga de verdad, como Sol, probablemente puedas dejar de lado que un amigo, como Ezequiel, supongamos, no te haya apoyado cuando estabas triste y lo recibas en tu casa para aceptar sus disculpas, escuchar nuevamente todos sus problemas y hasta lo abraces mientras llora: evidentemente, sos la clase de amiga que hay que conservar.

Si sos un tipo como Ezequiel y tenés una amiga como Sol y vas a su casa a disculparte por haberla dejado en banda con sus problemas, acabás hablando –nuevamente- sólo de los tuyos, pero ella te consuela, te prepara té, te presta su computadora para que revises los mails y vos, en cambio, le revisás la computadora: concluyentemente, no sos ninguna clase de amigo.

Día 19 – But I’m Still No One, And You’re My Star, What Do You Care?

09/08/2009

Intenté volver a dormir, pero ya estaba desvelada. Después de remolonear unos minutos, me levanté.

Lucha supervisaba a Gabriel, que limpiaba cada recoveco de la casa con una esponjita embebida en lavandina.

-Lucha: Así, no. Vas a arruinar el plastificado, como te dije antes.

-Sol: Sí, pequeño saltamontes… “encerar, pulir, encerar, pulir”, hacele caso a la Miyagui de la limpieza. Quiero ver mi cara reflejada en ese piso –busqué los ojos de Lucha, pero ella seguía con la vista fija en Gabriel.

-Lucha: Mirá, querido. Esta película yo ya la vi. Vas a hacer todo mal para que yo te diga “andá, dejá que yo me encargo”. Pero eso no va a pasar.

De pronto, suena el teléfono y mi corazón se acelera. La esperanza de que fuera Javi el que llamaba, se diluyó instantáneamente al escuchar otra voz.

-Eze: Hola, Sol, ¿cómo va? –pensé que preguntaba por mi vida como lo hacen los amigos que conocés hace catorce años, así que respondí su interrogante como si fuera algo más que parte de un saludo.

-Sol: Tristísima. Me separé definitivamente de Javier –dije y me aferré al tubo del teléfono como si fuera un ancla.

-Eze: ¡Uy! ¡No te puedo creer! ¿Querés que vayamos a tomar algo?

-Sol: No sé… bueno, dale. A lo mejor me viene bien salir un rato. Pasame a buscar.

Ezequiel llegó a los veinte minutos y me propuso ir a nuestro bar favorito, donde pedimos lo de siempre: té de jengibre y crumble de manzanas.

-Ezequiel: Che, qué cagada lo de Javi… -asentí con la cabeza y esperé en vano alguna palabra alusiva a lo que le había adelantado por teléfono-. Yo ayer salí y me encontré con Beth en una fiesta. No la entiendo. Me tiene dando vueltas hace un mes y yo no sé qué hacer.

-Sol: ¿Se habrá enterado que estuviste con su socia?

-Ezequiel: Yo ya no sé. Porque yo la invité a salir y me dijo que sí, pero después yo la llamé y ella me pateó para otro día.

-Sol: Creo que deberías sincerarte con ella y decirle cómo te sentís. Estás enamorado, es innegable.

-Ezequiel: Yo no sé si estoy enamorado, pero ella me gusta mucho. Me siento muy inseguro. Como si yo hubiera hecho todo mal en mi vida… –escuché pacientemente todos sus dilemas existenciales relacionados con su vida y una chica que conoció dos meses atrás y que, desde hacía uno, trataba de conquistar. En un momento se refirió a sus temores respecto al futuro y el hecho de estar soltero, sus ganas de estar con alguien en una relación estable y me sentí algo identificada con su sensación de incertidumbre y soledad.

-Sol: Sí, te entiendo. Es muy difícil tener proyectos y no tener con quién compartirlos. A mí me pasa ahora, que todo lo que había planeado se derrumbó. Me siento terriblemente desprotegida y… -no pude completar la frase, Ezequiel tenía algo para agregar.

-Eze: Yo con Beth no sé bien qué quiero, pero me gustaría estar bien con alguien. Yo… -mis problemas no pasaban de ser una digresión en su relato acerca de sus graves y profundas contrariedades: una chica que no se fijaba en él, un aumento salarial que no llegaba y su banda de música hardcore.

-Sol: Enfocate en tu carrera, Eze. Sos diseñador gráfico, tu banda es una un hobby para vos. Si no es con estos chicos, podés tocar con otros. Si querés un día nos juntamos y hacemos algo un poco más folk. Últimamente no me puedo concentrar para componer, pero podemos armar unas canciones propias o, si te resulta más fácil, tocar algunos covers para despejarnos, me haría bien reconectar…

-Eze: Yo necesito tocar. No sabés lo bien que yo me siento cuando ensayamos o tocamos en vivo… –claro que lo sabía. Su banda hacía cualquier cosa menos música, pero yo siempre la iba a ver a todos lados y pagaba mi entrada, aunque él se ofreciera a ponerme en la lista. También produje gratuitamente alguna de sus canciones y hasta grabé coros y algunos arreglos con mi theremin.

-Sol: Claro, entonces ahora yo no puedo reconectar con la música y este tipo que tengo en casa, Gabriel, más la separación…

-Eze: Porque para mí es más que un hobby, Sol. Yo necesito conseguir alguna fecha pronto y…

-Sol: Ajá. Claro. ¿Pedimos la cuenta?

Apenas llegué a mi casa le mandé un mail al cantante de mi banda favorita, el mismo que me había regalado su disco unas semanas atrás. A los minutos, recibí su respuesta y Ezequiel estaba online en el Messenger. Pensé que me contagiaría algo de su alegría cuando le contara lo que había conseguido para él, así que no perdí tiempo y le mandé un mensaje.

😦 Sol dice:

  • Hola, E. Le escribí al rockstar y me dijo que si le acepto un café escucha tu demo.

Eze dice:

  • ¡Uh! ¡Me muero! ¡TE AMO, SOL!

😦 Sol dice:

  • Sí, qué sé yo… me da cosa, porque me va a tratar de levantar y yo hace poquito me peleé con Javi. Me mandó un mail hace unos días, pidiéndome que lo respete, que necesita tiempo… no sé qué responderle o si responderle… estoy tan triste…

Eze dice:

  • ¿Qué querés que te diga? Fijate, qué sé yo.
  • Igual, vas a darle el demo al rockstar, ¿no?

😦 Sol dice:

  • Che, Ezequiel, ¿sabés formular alguna oración que no incluya la palabra “yo”? Qué suerte que tenés amigos que no son tan egocéntricos, egoístas e imbéciles como vos.

Eze dice:

  • ¡No seas susceptible, Sol! Malísimo lo que me decís… Yo…

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Sin sentir una pizca de remordimiento, clickeé “Aceptar”.

Me disponía a sacar las cosas de mi despacho para que Lucha se instalara allí, cuando la computadora me avisa que recibí dos emails.

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From: ezegocéntrico@egoismo.com

To: soloscuro@odioalmundo.com

Subject: hola!

Como estas??

Te quiero mucho amiga,

me perdonas???

Eze.

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Ni me molesté en responder y pasé al segundo email.

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From: rockstar@nennna.com

To: soloscuro@odioalmundo.com

Subject: Y?

Vamos a tomar el cafe?

Toco el viernes que viene. Te agrego a la lista.

¿Venis?

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