Bonus Track (sí, bonus track…) – Nada de balances pelotudos

31/12/2009

Queridos lectores,

Cuando nos conocimos, nos encontramos en este espacio de flujos cibernéticos yo estaba sin un mango, había alguien en mi casa que me estaba mintiendo sin que yo supiera bien porqué, recién había cortado todo lazo con mi padre, todavía estaba de duelo por mi madre, odiaba a mi hermana por cagarme desde arriba de un puente y… tantas cosas.

Pero el tiempo pasó. El tiempo pasó y yo hice como las ardillas… fui llevando una a una las nueces a mi nido para pasar el invierno y ahora la vida es más linda.

Tengo proyectos. Si extraño a mamá, le canto una canción o riego su ficus. A veces me siento en el balcón, me fumo un porro y siento que ella se ríe conmigo. Es pelotudo, pero es así.

Este fue el año en el cual descubrí que todo depende de mí. Me asusta, pero también me da la seguridad de que soy yo quién puede fijar el rumbo. Guardo en mí cosas que puedo compartir, pero siempre van a estar en mi esencia. Las puedo prestar, pero son mías, no dependen de nadie, ni de la aprobación de alguien, ni de la prohibición de algún otro.

También tuve el gusto de estrechar cierto lazo con ustedes. No me interesa calificarlo, sino dejarles saber que estuvieron -sin querer- en momentos en los cuales me fue muy importante que estuvieran del otro lado.

Como sea, saber que hay alguien que disfruta de lo que uno hace y hasta lo espera con ganas es siempre un estímulo para cualquier cosa.

No los conozco, no me conocen, tal vez nunca nos veamos… yo qué sé, me hicieron sonreir más de una vez y por eso les voy a estar agradecida para siempre.

Termino el año contenta.

Les deseo todo lo mejor para el año que viene. Sinceramente.

Sol.

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Bonus Track – El drama de Rubén

28/12/2009

Acabo de recibir este sms en mi celular:

“Sol, estoy preocupado! Se separó Sofovich. Esto me hace mal. Voy a llamar a Orco y me voy a comer una pitufresa.”

Día 26 – ¿Blanca y radiante?

27/12/2009

-Pola: Disculpame que te lo diga así, Lucha, pero Rubén es un pelotudo.

-Lucha: Todo bien… hoy se lo merece.

-Sol: Y, sí. Mirá que llamarlo a Juan…

-Pola: Pobre, porque ni enojado estaba. Estaba como triste. Pero no importa. En realidad, Rubén es lo máximo.

-Sol: ¿Eh?

-Lucha: ¡Juan le propuso casamiento! –mírenla. Ella, la que no quería que nadie se adelantara a su relato, estaba anunciando uno de los grandes momentos de Pola, quien absorta desde su lugar asentía con la cabeza y después se tapaba la cara con las dos manos.

-Sol: ¡¿Qué?! ¡Me muero! –se me estrujó el alma de alegría y no sabía cómo reaccionar, porque mi felicidad contrastaba con la cara de preocupación de Pola. Finalmente, no pude con mi genio y los brazos no me alcanzaban para darle todos los abrazos que quería.

Lucha y yo empezamos a gritar como histéricas. Gabriel vino a ver qué pasaba, pero la noticia le pareció irrelevante y se retiró cabizbajo a seguir con su tarea.

-Sol: Jurame, jurame, jurame que no vas a hacer carnaval carioca, porfa –le supliqué, sin dejar de dar pequeños saltitos abrazada a Lucha.

-Pola: No sé, no sé, no sé… pará, pará –nosotras ya estábamos pensando cómo iba a ser nuestro vestido, recomendándole lugares para ir de luna de miel, pero Pola tenía otras cosas en la cabeza-. Le dije que sí, pero ahora me da miedo.

-Sol: ¿Por? Siempre le reprochabas que no se iban a vivir juntos. Ahora te ofrece casamiento y te da miedo. Estás loca…

-Pola: ¡Es que no sé, Sol!

-Lucha: Es por lo de los hijos, ¿no?

-Pola: Sí. Mirá, jamás pensé que nos íbamos a casar. Pensé que íbamos a vivir juntos para siempre y ya. Obvio que no tengo los mismos derechos siendo concubina…

-Sol: ¡Ay, Pola! ¡Qué importa eso! ¡Te casás! –Lucha y yo volvimos a los alaridos, pero esta vez sonaban bastante forzados y no alcanzaron para contagiar a Pola de nuestra alegría.

-Pola: Es que si ahora se quiere casar, después va a querer tener hijos.

-Sol: Y los van a tener. Vos siempre quisiste adoptar… -entonces, entendí- ¡Ah! Hijos naturales…

-Pola: Técnicamente, os hijos naturales son otra cosa –la miramos molestas. Siempre se esconde detrás de sus tecnicismos de abogada para evitar hablar de lo importante.

Desde que éramos nenas, Pola siempre quiso adoptar. Nos parecía muy noble de su parte y es un gesto que resume toda su generosidad. Con el tiempo, decidió que sólo adoptaría y hace años que lo sostiene. Difícilmente cambie de parecer y, eso, es algo que no sólo enerva a su suegra, es algo que a Juan le duele mucho.

-Sol: ¿Y cómo surgió esto del casamiento?

-Lucha: Rubén –se cruzó de brazos y continuó-. El tarado llamó a Juan para decirle que estábamos con otros chicos.

-Pola: Sí, pero Juan no le dio importancia. Mirá si iba a ir para controlarme…

-Sol: ¿Y por qué fue?

-Pola: Bueno, sí… en realidad, fue por Rubén. Me dijo que cuando Rubén lo llamó para contarle que estábamos con otros tipos, la idea de pensar que podía efectivamente estar con otra persona le hizo un click en la cabeza. Así que cayó de la nada con esta bomba…

-Sol: ¿Qué vas a hacer?

-Lucha: Sí, ¿qué vas a hacer?

-Pola: No sé.

Bonus Track – Jingle Hells, Jingle Hells

24/12/2009

Un día como hoy nació mi archienemigo: Jebús.

Soy un engendro infernal, un enviado de Satán, pero lo mismo les deseo muchas felicidades.

Benito.

Miau.

Bonus Track – Jingle Hells, Jingle Hells

24/12/2009

Día 26 – El café se disfruta caliente. La venganza, fría.

22/12/2009

Durante el relato de Lucha, Pola y yo nos habíamos comido todas las facturas. Apenas Lucha lo notó, empezó a untar tostaditas para un regimienot. Obviamente, no nos quejamos: teníamos flor de bajón.

Le pedí a Pola que esperara a que el agua del mate estuviera lista para seguir con el relato. Mientras hablábamos sobre lo bien que conserva las tostadas el frasco de Lucha, en calzoncillos y con una remera, apareció Gabriel.

-Gabriel: ¿Me hacés una? Sol, guardame agua para el café. ¿Quedó algo del café importado?

-Sol: Sí, Gabi, te guardo. Y no, ese café te lo tomaste todo vos, ¿te acordás? –asintió y bufó decepcionado. Le calvé una mirada fulminante a Lucha y, a regañadientes, le alcanzó una tostada.

-Lucha: ¡Olé! –amagó a comerse la tostada que había untado y se sentió victoriosa, pero Gabriel tenía la actitud del que ya probó todo lo que tenía que probar y puede pasearse en calzoncillos, como haciendo alarde de su virilidad. Corta virilidad. Exigua virilidad, también podría decirse. En realidad, no importaba cuánta fuera la real y cuánta la que, en su imaginación, le inflaba el ego de tal modo. No. Sólo importaba dejarlo en evidencia, destruir su superlativo amor propio y dejarlo, valga la metáfora, al desnudo.

-Gabriel: Esa me la hace Sol, querida… cortala.

-Lucha: Ok… nada de “ole”. Pero, primero, limpiá ese asco.

-Gabriel: Lo que habría que limpiar es tu aura… -afirmó jactancioso.

-Sol: ¿Eh?

-Gabriel: Con que no tenía chance… -sonrió satisfecho.

-Sol: Gaby, te lo dije en chiste… -mi aspecto denotaba preocupación. Por dentro, en mi costado oscuro, se desarrollaba una fiesta-. Pasa que Lore suele salir con los tipos un par de veces, les hace  el chamuyo de los chacras y la “mala vibra” y después…

-Gabriel: ¡Pero limpiamos todo anoche! El incienso, el patchouli, liberan el quinto chacra y las velas amarillas…

-Sol: Sí, ya sé el asunto de memoria…

-Gabriel: ¿Qué? –preguntó respecto a las miradas sarcásticas que intercambiábamos, como si en alguna especie de código secreto nos estuviéramos diciendo: “pooobre, otro más que cae…”

-Pola: No, nada… igual, fijate… Además, ésta es propiedad privada… y… -como si realmente quisiera ayudarlo, le preguntó:- ¿Le diste la denuncia a Sol? Mirá que en mi juzgado nos especializamos en delitos comerciales y…

-Sol: No va a hacer falta –“¡qué genia!”, pensé. Pola ya sabía toda la verdad, también Lucha. Pero diciéndole eso, mi promesa de confidencialidad cobraba credibilidad y, por otro lado, Gabriel sabía que “la justicia” podría intervenir. Redondo.

-Gabriel: Mejor, me voy a limpiar.

-Sol: Dale. Eso de la limpieza de ondas…

-Gabriel: ¿Qué?

-Sol: Mirá, no te quiero decepcionar… es que no quiero…

-Lucha: Sí, sí, no queremos que te hiera.

-Pola: Es que siempre hace lo mismo…

-Sol: Bueno, basta chicas, a lo mejor con él es distinto…

Cabizbajo y con la escoba en una mano, salió de la cocina.

La cara de Pola no coincidía con su tono compasivo, el cual elevó lo mínimo indispensable para que Gabriel pudiera escuchar.

-Pola: Pobrecito, me parece que está enamorado. Otro más y van…

Bonus Track – Post #100

13/12/2009

¡Albricias! ¡Albricias!

Bueh, 100 posts… un hito en la historia universal de la literatura (?)

El primero que comente “me chupa un huevo”, conocerá el rostro de la autora. Chan.

Tan emocionante como festejar las 100 entradas.

Apúrense, que me arrepiento.

Día 26 – Vení que te hago un perreo

12/12/2009

-Lucha: ¡Y dejala que se vaya ofendida! ¡Dejala a esa roñosa que duerme sin pijama! -falataba que se tirara de los pelos y se pusiera a hervir a Benito.

-Pola: Yo tampoco uso pijama… -confesó avergonzada.

-Sol: Y yo nada más me lo pongo cuando me ves, para que no me retes… -agregué con un poco de miedo.

-Lucha: ¡Roñosas! ¡No se dan cuenta de que transpiran las sábanas!

Lucha estaba hecha un demonio de Tazmania y no podía esperar a contar lo que le había pasado aquella eterna noche. Sin embargo, le cedió el lugar a Pola:

-Lucha: Empezá vos, que yo no puedo ni hablar -dijo y se cruzó de brazos.

-Pola: ¿Viste que fuimos a la Bizarren?

-Lucha: ¡A la Bizarren Miusik Parti! -gritó y se acomodó en su lugar, se sonó los dedos y, finalmente, comenzó a contar- A esa fiesta bizarra, que van los mediáticos y cantantes pasados de moda y que…

-Sol: Sí, a la que va Rubén -me miró y gruñó:

-Lucha: ¿No querés contar vos? Parece que tenés mucha información… -me dijo con tono sarcástico. La miré descolocada y, creo, entendió que estaba fuera de sí-. Disculpame, Solcito… ¡es que fue terrible!

-Pola: Sí, le bailó un reggaeton enfrente de todo el mundo.

-Lucha: ¡Bueno! ¡Contalo vos! ¡Contalo vos!

-Pola: No, está bien, Luchita… es que… no sabés, Sol, estábamos bailando y…

-Lucha: Cortala -dijo tajante, soltó la tostada que tenía en la mano, se paró en el medio de la cocina y escenificó la situación- “La gasolina”, y dale que “dame más gasolina” -empezó a hacer un meneaito muy pronunciado. Cuando sus pompas ya casi tocaban el piso, se levantó de un tirón-. Cuestión que estábamos bailando “dame más gasolina, la gasolina…” -retomó su sensual trayectoria hacia abajo y la tuve que frenar. Me estaba empezando a poner nerviosa.

-Sol: ¡Ya entendí! ¡Estabas dale que te dale con tu culo jugoso! -dejó de bailar y me preguntó extrañada:

-Lucha: ¿Cómo sabías, eh? ¿Te lo contó ésta? -se refería a Pola- Claro, ustedes se drogan y el mundo desaparece.

-Pola: Nada que ver, Lucha. Seguí contando, que viene lo mejor.

-Lucha: Estábamos bailando con unos chicos y…

-Pola: Pará, pará -se puso seria-. ¡No sabés lo bueno que estaban esos chicos, Sol! Eran unos bombones… Yo no hice nada, ¡obvio! ¡Pero Lucha estaba como loca!

-Lucha: ¡Mosquita muerta! ¡Bien que “La gasolina” y “la gasolina” y… bueno, no importa… lo importante es que estábamos en la pista bailando y alguien me toca el culo.

-Sol: Rubén, seguro.

-Lucha: Le contaste… -increpó a Pola-. No importa… ¡es que fue terrible!

-Sol: ¡Basta, Doña Misterio! ¡¿Qué pasó!?

-Lucha: Me doy vuelta para boxear al que me había tocado el culo y siento una voz en el oído que me dice: “ay, qué culo jugoso”.

-Sol: ¿Viste? ¡Te lo dije!

-Pola: No te adelantes…

-Lucha: Me agarró delante de todo el mundo.

-Pola: Incluídos los bombones.

-Lucha: ¡Sí! Y me dijo: “vení que te hago un perreo”.

-Sol: ¡¿Qué?!

-Lucha: Se me prendió como una garrapata. Se movía y cantaba: “soy Elvis, soy Elvis y mírame cómo muevo la pelvis”.

-Pola: ¡Te juro, Sol! ¡Parecía un epiléptico!

-Sol: ¡No te puedo creer! ¡Se supera!

Pola y yo nos moríamos de risa.

-Lucha: Yo trataba de sonreir y hacer como si nada, pero era obvio que estaba incómoda.

-Pola: Sí, no sabés… Rubén la agarraba y se movía y Lucha se hacía la que quería dar una vueltita para escaparse.

-Lucha: ¡Pero era imposible! En un momento, me tiró al piso y siguió con lo suyo. Me dijo que lo había visto en la tele…

-Pola: El tipo que estaba bailando con Lu, lo agarró a Rubén del cuello y lo levantó de un tirón.

-Sol: Están locas, chicas. ¿Para qué fueron si sabían que iba a estar Rubén?

-Pola: Preguntale a tu amiga… -le tiró la pelota a Lucha.

-Lucha: Mirá, según él, estaba muy deprimido. ¿Cómo me iba a imaginar que terminaría a las trompadas?

-Sol: ¿Eh?

-Pola: ¡Sí, Sol! Cuando el tipo lo levantó, Rubén le preguntó. “¿Qué? ¿Te querés quedar con mis pechugas de pollito?”

-Lucha: El tipo casi le pega… le tuve que aclarar que era mi novio.

-Pola: ¿Novio?

-Lucha: Le dije eso para que lo soltara. Lo iba a matar. Después le aclaré que no era mi novio.

-Sol: ¿Al tipo? ¿Te quedaste con el tipo? -por un segundo, todas mis esperanzas de que Lucha se fuera de casa se diluyeron.

-Lucha: No, a Rubén, para que me dejara en paz…

-Pola: Si te encanta… te encanta que se ponga celoso… ¡qué histérica que sos!

-Lucha: ¿Vos viste lo del perreo?

-Pola: Sí, qué vergonzoso…

-Lucha: ¡Y bueno! Pero eso no es todo…

-Sol: ¿No?

-Pola: No.

Día 26 – El extraño caso de las malas ondas

10/12/2009

-Lore: Yo te voy a explicar, Sol.

-Sol: …

-Lore: Un día te llamé y me atendió Gabriel. Me contó que Benito estaba internado, que había tenido que llevarlo de urgencia a la clínica. ¿No es divino?

-Sol: …

-Pola: …

-Lucha: …

-Lore: Pobrecito, me contó que ni se dio cuenta de que tenía el pijama puesto cuando salió.

-Sol: …

-Lore: Claro, yo te re-entiendo, pero podrías haberle prestado plata, al menos… se tuvo que volver en colectivo, pobrecito, mi amor…

-Sol: …

-Lore: Tipo… todo re-bien… onda, ¡buena vibra, Sol! No da, no da, no da, que te rías de alguien que acaba de salvar a un animal tan noble como Benito, sólo porque se fue a la mitad de la noche en un pijama.

-Sol: …

-Pola: …

-Lucha: …

-Lore: Obvio que tenés un problema de incompatibilidad de energías con Gaby, Solcito.

-Sol: …

-Lore: Onda… tuve que ir yo -sí, yo- a la clínica a cuidar a Benito… Vive con vos y ni lo ayudás… encima, tenía que irse a ponerle los puntos a esa loca… ¿cómo se llama?

-Pola: …

-Lucha: …

-Sol: …

-Lore: Esa loca… ¡Josefina! ¡Eso! ¡Josefina! La mina esa está obsesionada y, para colmo, lo vive mangueando…

-Sol: …

-Lore: No es como vos pensás, tontita… La mina lo re-cagó… le dijo que le presentaba a un amigo que le alquilaba el departamento… ¡Qué ingenuo que es Gabito!

-Lucha: …

-Pola: …

-Sol: …

-Lore: Pasa que tiene un aura muy limpia. Es un espíritu de luz… atrae a las auras oscuras. Así que, bueno, empezamos a vernos en el hospital de ánimas.

-Sol: …

-Lore: Me invitó al cine… salimos… es encantador… siempre me viene a buscar él -tan caballero-, porque no quiere que me moleste en ir hasta su trabajo.

-Pola: …

-Lucha: …

-Sol: …

-Lore: Ok, ok, ok, no lo entienden. ¡Sabía! ¡Tenía razón, Gaby! Tendría que haber seguido sin hablar con ustedes… pero por eso quise venir a limpiar esta casa antes de contarte… ¡Acá hay mala onda!

-Lucha: Bueno, ¿podemos hablar de las cosas importantes?

Día 26 – El gato volador

08/12/2009

Lucha me miró, Pola bostezó, Benito maulló y todo fue una confusión.

-Sol: ¡El coco! ¡El coco! -grité imitando la voz de Homero Simpson y su gesto de doblar los deditos de ambas manos y saltar en puntitas de pie. Las chicas estaban atónitas. Nada encajaba, nada tenía sentido.

Lore se levantó de golpe al escuchar mis gritos y empezó a buscar con qué cubrirse. Gabriel se limitó a taparse la cara con la almohada, girar y seguir durmiendo. Apenas Lore trató de esbozar alguna explicación, mientras miraba hacia los costados, como tratando de encontrar su ropa, Lucha bufó fastidiada y sentenció:

-Lucha: Me sacaste las ganas de comer, hija de puta. Vamos, chicas. Ustedes cómanse las facturas que yo me unto unas tostaditas.

Yo también tenía el estómago revuelto, producto de la resaca y la dantesca escena, pero no iba a sacrificar mis cañoncitos de pastelera por nada del mundo.

Lore gritaba desde el cuarto, pero nos importó muy poco lo que tuviera para decir. Pola y yo ya estábamos disfrazadas con las túnicas y girábamos alocadamente como creíamos que los umbandas lo hacían en sus rituales de gallinas degolladas y exorcismos.

Lore suplicaba a los gritos que le alcanzáramos la ropa que estaba sobre la colchoneta de Gabriel.

-Sol: ¡Que te la alcance tu novio! -grité sin dejar de dar vueltas. La túnica era bien amplia y daba gusto verla formar una especie de escarapela al girar.

Pola cayó rendida, víctima de un mareo atroz. Cuando vio a Lorena acercarse envuelta en mis sábanas, no pudo controlar su risa.

-Pola: ¡Decí que en este país hay libertad de culto, hija de puta! ¡No vas a ir presa por adorar eunucos!

Toda roja, Lore apenas levantaba la vista para no chocarse contra las paredes del pasillo. Estaba por llegar al living, cuando Lucha deja la bandeja sobre la mesa y, en una corrida digna de ganar los 100 metros llanos en cualquier olimpíada, la intercepta y le saca la sábana de un tirón.

-Lucha: ¡Cómo vas a arrastrar la sábana! ¡¿Te drogó ese pelotudo?! ¡Mirá, mirá! -señalaba la aureola negra que se había formado en la tela- ¡No te vayas! -le ordenó a Lore, que corrió a esconderse en el baño.

Pola y yo prendimos un porro a medio fumar que había en la mesa ratona y seguimos rodando en el piso. Lucha golpeaba la puerta del baño, sin dejar de increpar a Lore a los gritos. Súbitamente, se calló. Pola y yo nos miramos: sabíamos que era la calma que precede a la tormenta de Lucha.

-Lucha: ¡Salí de ahí, hijo de puta!

-Sol: Che, ¿tan mal les fue hoy, Pola? -le pregunté en voz baja, tapándome por momentos la boca para que Lucha no enloqueciera aún más por las risas.

-Pola: No creo que sea por eso, debe ser por…

-Lucha: ¡Hijo de puta, vení para acá! -escuché que mis bongos caían estrepitosamente y los pesados pasos de Lucha seguían un rumbo errático.

-Pola: Va a cagar a palos a Gabriel, otra vez. Andá a frenarla o nos va a denunciar…

-Sol: Ufa… ahí voy…

Afortunadamente, mis movimientos y mi perspectiva del mundo iban en cámara lenta y no me había movido del piso cuando lo peor pasó, y por encima de mi cabeza.

Después de unos segundos en silencio, Pola se paró, se acomodó delicadamente la túnica, levantó ambos brazos y entonó:

-Pola: ¡El gato voladoooooooooooor! ¡El gato voladoooooooorrr!

-Benito: ¡Miau!