Archive for the ‘Uncategorized’ Category

Bonus Track – ¿Volveré?

19/04/2010

Hola a tod@s, mis muy queridos.

En este preciso instante me encuentro bebiendo mates en Londres, después de mucho trabajo, viajes y experiencias en Madrid, Islas Canarias y Lisboa.

Como ya sabrán, Bjork estuvo haciendo la danza del volcán en Islandia y acá todo es pánico, caos aéreo y la mar en coche. Se supone que vuele a Buenos Aires desde Madrid el miércoles, pero esto lo está complicando todo.

Planeo viajar a París desde acá y de allí a Madrid, cruzando los deditos para que todo salga bien.

Afortunadamente, el blog me dio un amigo que me va a ayudar a concretar la travesía. Para él, todo mi afecto y agradecimiento.

Para ustedes, mis queridos, también el agradecimiento por la buena onda y la paciencia. Si los motores del avión se paran en el medio del Atlántico por la ceniza volcánica, sepan que el blog termina cuando Gabriel… ¡chan! Jajajaja

Pronto, más noticias desde la llanura pampeana.

Besos miles, goodbye, au revoir, adeus, adiós.

Sol.

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Día 29 – Bad Karma

12/02/2010

Dante me lo dijo en el primario: “Jirafa, hay chicas para usar y chicas para novia. Vos sos de las segundas”.

Mi carrera como novia empezó a los cuatro años con Martín, mi noviecito del jardín, y desde entonces, sólo gocé de algunos cortos períodos de soltería que exprimí al máximo, sabiendo qué poco iban a durar. Sin embargo, ni siquiera entonces pude sacudirme el estigma de novia.

Si invitaba a alguien a casa en plan de soltera de vida fácil y preparaba el desayuno al día siguiente, seguramente, también terminaba preparando almuerzo, merienda y  cena, cruzando los dedos porque le ocurriera alguna desgracia a mi invitado y finalmente me dejara sola.

Con el tiempo fui aprendiendo a decir con cierto encanto “convertite en pizza o andate” o “no te voy a acompañar al cumpleaños de tu mejor amigo, esas cosas las hacen las novias y yo no soy la tuya”. Pero no importaba cuán cruel fuera, siempre terminaban intentando “ennoviarme”.

El estigma de ser una chica-para-novia fue  mutando con los años a “sos-una-chica-para-casarse”. Recibí y rechacé más de una propuesta de matrimonio, algo que siempre me impidió entender cómo es que existen mujeres de treinta y tantos que todavía están buscando a quién las saque de sus fines de semana de helado y pantuflas o que, acercándose a la tercera década, comienzan una búsqueda implacable por alguien que les quite el mote de “solterona”. Teniendo veintiocho años y habiendo terminado recientemente la relación más importante y prometedora, en términos de proyección futura, de mi vida, jamás me había planteado como opción engrosar sus filas, ser una de ellas.

Hasta ese día.

-Sol: Hola, Fede –tonta, tonta, ahora sabe que tenés identificador de llamadas y la próxima vez que no lo quieras atender no te va a creer que, simplemente, no estabas-. ¿Cómo estás?

-Fede: Bien… bien. ¿Vos?

-Sol: Bien –sabelo, no pienso volver a salir con vos aunque te muestres tan seguro. No me vas a enganchar, perejil.

-Fede: ¿Vamos a tomar un café?

-Sol: ¿Hoy? Imposible –mañana, pasado y traspasado mañana tampoco. No, no, no. No me vas a atrapar, no pienso ser tu novia-. Arreglamos para otro día, ¿querés? –para el día que los chanchos vuelen. Conformate con haberme besado, pero sabelo: lo hice por efecto de la cerveza.

-Fede: En realidad… bueno, no te lo quería decir por teléfono –sonaba misterioso y algo nervioso. Mi experiencia hasta ese día me indicaba que el café estaría destinado a hablar de la salida anterior, el beso y, seguramente, incluiría alguna declaración de amor.

-Sol: Mirá, Federico, yo también te quería decir que… -hice una pausa mientras buscaba con qué palabras decirle que la habíamos pasado bien, que era un chico encantador, pero yo estaba en otro plan.

-Fede: Yo también te quería decir algo. ¿Cómo te lo explico? El otro día que salimos la pasamos tan bien…

-Sol: Sí, la verdad que sí –y espero que lo hayas disfrutado porque no creo que vaya a haber otra salida.

-Fede: Sos una mina encantadora…

-Sol: Gracias… –esto me resulta conocido, no será que…

-Fede: Pero yo estoy en otro plan.

-Sol: Chan. Ahí viene la declaración de amor y la propuesta de algo más serio.

-Fede: Disculpá que no te haya llamado al día siguiente, como te prometí.

-Sol: Todo bien, no hay drama –¡es verdad! Qué desgraciado, no lo puedo creer… ¿qué se piensa que soy? ¿Una chica que besuquea y después no llama? Ah, no, no.

-Fede: Un amigo mío fue al recital. Te juro que no te estaba siguiendo, ¿eh? Es que mi amigo me invitó a un recital y no pensé que iba a ser el mismo al que vos ibas a ir… pero…

-Sol: Todo bien, en serio. ¿Por qué no me saludaste?

-Fede: Porque recién me di cuenta de que estábamos en el mismo recital cuando te vi arriba del escenario.

-Sol: Ahhhh, ¡qué papelón! –claro… descubrió mi costado alocado y se murió de amor. No lo culpo, mi bailecito fue muy sensual…

-Fede: Mi amigo me mandó el video al día siguiente…

-Sol: Sí, me quiero morir, tiene un montón de visitas, ¿viste? –soy una rockstar del baile psicodélico, nennnne. Así que sabelo: no tenés chance.

-Fede: Sí, sí, lo vi. Yo en realidad estaba buscando algo más serio, a alguien más serio y…

-Sol: ¿Eh? –yo soy seria, yo soy “la novia”. No, no, no. ¡No es así! Se supone que yo soy para-novia y me querés enganchar, como todos, claro.

-Fede: Por eso no te llamé al día siguiente. Pero no daba no llamarte más, tampoco decírtelo por teléfono, porque la pasamos tan bien y yo te dije que íbamos a volver a vernos y tal vez te ilusionaste con la idea, pero…

-Sol: Pero vos estás en otro plan, ¿no? –¡Nadie le dice “poco seria” a Sol Schwartz! ¡Nadie! Me usó como a un trapo que se besuquea y se arroja.

-Fede: Claro. Y vos… por lo visto…

-Sol: Por lo visto, no soy una chica seria –/(·¡(¿)/@”()/U($)?”=!*$(·” .

-Fede: No es nada malo, ¿eh?

-Sol: ¿Por qué habría de serlo? -$/()”?=!?$@(/**)(“/?!

-Fede: Estamos bien, entonces.

-Sol: Obvio -&/·$()/”(%·&$(*@#|#

-Fede: ¿Cómo sigue Benito?

-Sol: No sé. Me arañó, así que le arranqué el pañal de un tirón, le pegué una patada en el traste y lo mandé afuera con su dueño –no sólo no soy seria, sino que soy la chica de tus pesadillas-. Igual, ya estaba bastante deteriorado, porque no le di más los medicamentos.

-Fede: ¿Eh? ¿Cómo que…? –sonaba extrañado.

-Sol: Y, sí. La verdad, por mí que ese gato se muera. Gabriel le sigue dando de comer el alimento que lo enfermó. Si él no va a cuidar de su mascota, ¿por qué habría de hacerlo yo?

-Fede: Pero… ¿cómo está evolucionando? Es crucial que tome los remedios para la infección.

-Sol: Creo que sigue con fiebre, porque la otra noche me lo encontré en el bidet, buscando refrescarse, como la vez que lo llevé a la clínica. Ni loca lo volvía a llevar a la veterinaria. Por mí, que se ahogue en su sangre hirviente.

-Fede: ¿Sol? –sonaba horrorizado.

-Sol: ¿Qué? Además de no ser una chica seria, odio a los animales. Obviamente no soy una chica con la cual puedas tener ningún tipo de relación –y para tu información, no necesitaba ninguna explicación, yo tampoco quería nada con vos ¡Jo!

-Fede: Si no querés a Benito y Gabriel no lo va a cuidar, dénmelo a mí.

-Sol: Ni loca. Que se muera. Chau –dije fríamente y corté.

Ja, chica no seria. Yo. Claro. No, para nada… no… si me voy a quedar solterona, claro… porque soy taaaan vieja. Ok, pronto cumplo veintinueve… más dos años de noviazgo antes de casarme… hmmmm… más dos años de matrimonio para tener hijos… hmmmm… los óvulos disminuyen un 90% después de los treinta… hmmm… lo leí en Minutouno.com… pero qué va a ser cierto lo que dice ese portal… mejor me saco los zapatos y me pongo pantuflas… total estoy en casa… o sea… tendría que ponerme de novia ya… hmmmm… de cualquier modo, puedo adoptar… sí… ¿por qué pienso en estas cosas? Mejor me pongo una peli… me pido un helado y…

-Superyó: Esto te pasa por haber echado a Gabriel y al pobre Benito. Ya te lo dijo Lore: se llama mal karma.

-Sol: Callate que ya empieza “El diario de Bridget Jones”.

-Superyó: Típico de treintañera solterona.

-Sol: ¡Que te calles!

Bonus Track (sí, bonus track…) – Nada de balances pelotudos

31/12/2009

Queridos lectores,

Cuando nos conocimos, nos encontramos en este espacio de flujos cibernéticos yo estaba sin un mango, había alguien en mi casa que me estaba mintiendo sin que yo supiera bien porqué, recién había cortado todo lazo con mi padre, todavía estaba de duelo por mi madre, odiaba a mi hermana por cagarme desde arriba de un puente y… tantas cosas.

Pero el tiempo pasó. El tiempo pasó y yo hice como las ardillas… fui llevando una a una las nueces a mi nido para pasar el invierno y ahora la vida es más linda.

Tengo proyectos. Si extraño a mamá, le canto una canción o riego su ficus. A veces me siento en el balcón, me fumo un porro y siento que ella se ríe conmigo. Es pelotudo, pero es así.

Este fue el año en el cual descubrí que todo depende de mí. Me asusta, pero también me da la seguridad de que soy yo quién puede fijar el rumbo. Guardo en mí cosas que puedo compartir, pero siempre van a estar en mi esencia. Las puedo prestar, pero son mías, no dependen de nadie, ni de la aprobación de alguien, ni de la prohibición de algún otro.

También tuve el gusto de estrechar cierto lazo con ustedes. No me interesa calificarlo, sino dejarles saber que estuvieron -sin querer- en momentos en los cuales me fue muy importante que estuvieran del otro lado.

Como sea, saber que hay alguien que disfruta de lo que uno hace y hasta lo espera con ganas es siempre un estímulo para cualquier cosa.

No los conozco, no me conocen, tal vez nunca nos veamos… yo qué sé, me hicieron sonreir más de una vez y por eso les voy a estar agradecida para siempre.

Termino el año contenta.

Les deseo todo lo mejor para el año que viene. Sinceramente.

Sol.

Bonus Track – Jingle Hells, Jingle Hells

24/12/2009

Un día como hoy nació mi archienemigo: Jebús.

Soy un engendro infernal, un enviado de Satán, pero lo mismo les deseo muchas felicidades.

Benito.

Miau.

Bonus Track – Jingle Hells, Jingle Hells

24/12/2009

Día 26 – El café se disfruta caliente. La venganza, fría.

22/12/2009

Durante el relato de Lucha, Pola y yo nos habíamos comido todas las facturas. Apenas Lucha lo notó, empezó a untar tostaditas para un regimienot. Obviamente, no nos quejamos: teníamos flor de bajón.

Le pedí a Pola que esperara a que el agua del mate estuviera lista para seguir con el relato. Mientras hablábamos sobre lo bien que conserva las tostadas el frasco de Lucha, en calzoncillos y con una remera, apareció Gabriel.

-Gabriel: ¿Me hacés una? Sol, guardame agua para el café. ¿Quedó algo del café importado?

-Sol: Sí, Gabi, te guardo. Y no, ese café te lo tomaste todo vos, ¿te acordás? –asintió y bufó decepcionado. Le calvé una mirada fulminante a Lucha y, a regañadientes, le alcanzó una tostada.

-Lucha: ¡Olé! –amagó a comerse la tostada que había untado y se sentió victoriosa, pero Gabriel tenía la actitud del que ya probó todo lo que tenía que probar y puede pasearse en calzoncillos, como haciendo alarde de su virilidad. Corta virilidad. Exigua virilidad, también podría decirse. En realidad, no importaba cuánta fuera la real y cuánta la que, en su imaginación, le inflaba el ego de tal modo. No. Sólo importaba dejarlo en evidencia, destruir su superlativo amor propio y dejarlo, valga la metáfora, al desnudo.

-Gabriel: Esa me la hace Sol, querida… cortala.

-Lucha: Ok… nada de “ole”. Pero, primero, limpiá ese asco.

-Gabriel: Lo que habría que limpiar es tu aura… -afirmó jactancioso.

-Sol: ¿Eh?

-Gabriel: Con que no tenía chance… -sonrió satisfecho.

-Sol: Gaby, te lo dije en chiste… -mi aspecto denotaba preocupación. Por dentro, en mi costado oscuro, se desarrollaba una fiesta-. Pasa que Lore suele salir con los tipos un par de veces, les hace  el chamuyo de los chacras y la “mala vibra” y después…

-Gabriel: ¡Pero limpiamos todo anoche! El incienso, el patchouli, liberan el quinto chacra y las velas amarillas…

-Sol: Sí, ya sé el asunto de memoria…

-Gabriel: ¿Qué? –preguntó respecto a las miradas sarcásticas que intercambiábamos, como si en alguna especie de código secreto nos estuviéramos diciendo: “pooobre, otro más que cae…”

-Pola: No, nada… igual, fijate… Además, ésta es propiedad privada… y… -como si realmente quisiera ayudarlo, le preguntó:- ¿Le diste la denuncia a Sol? Mirá que en mi juzgado nos especializamos en delitos comerciales y…

-Sol: No va a hacer falta –“¡qué genia!”, pensé. Pola ya sabía toda la verdad, también Lucha. Pero diciéndole eso, mi promesa de confidencialidad cobraba credibilidad y, por otro lado, Gabriel sabía que “la justicia” podría intervenir. Redondo.

-Gabriel: Mejor, me voy a limpiar.

-Sol: Dale. Eso de la limpieza de ondas…

-Gabriel: ¿Qué?

-Sol: Mirá, no te quiero decepcionar… es que no quiero…

-Lucha: Sí, sí, no queremos que te hiera.

-Pola: Es que siempre hace lo mismo…

-Sol: Bueno, basta chicas, a lo mejor con él es distinto…

Cabizbajo y con la escoba en una mano, salió de la cocina.

La cara de Pola no coincidía con su tono compasivo, el cual elevó lo mínimo indispensable para que Gabriel pudiera escuchar.

-Pola: Pobrecito, me parece que está enamorado. Otro más y van…

Día 26 – El extraño caso de las malas ondas

10/12/2009

-Lore: Yo te voy a explicar, Sol.

-Sol: …

-Lore: Un día te llamé y me atendió Gabriel. Me contó que Benito estaba internado, que había tenido que llevarlo de urgencia a la clínica. ¿No es divino?

-Sol: …

-Pola: …

-Lucha: …

-Lore: Pobrecito, me contó que ni se dio cuenta de que tenía el pijama puesto cuando salió.

-Sol: …

-Lore: Claro, yo te re-entiendo, pero podrías haberle prestado plata, al menos… se tuvo que volver en colectivo, pobrecito, mi amor…

-Sol: …

-Lore: Tipo… todo re-bien… onda, ¡buena vibra, Sol! No da, no da, no da, que te rías de alguien que acaba de salvar a un animal tan noble como Benito, sólo porque se fue a la mitad de la noche en un pijama.

-Sol: …

-Pola: …

-Lucha: …

-Lore: Obvio que tenés un problema de incompatibilidad de energías con Gaby, Solcito.

-Sol: …

-Lore: Onda… tuve que ir yo -sí, yo- a la clínica a cuidar a Benito… Vive con vos y ni lo ayudás… encima, tenía que irse a ponerle los puntos a esa loca… ¿cómo se llama?

-Pola: …

-Lucha: …

-Sol: …

-Lore: Esa loca… ¡Josefina! ¡Eso! ¡Josefina! La mina esa está obsesionada y, para colmo, lo vive mangueando…

-Sol: …

-Lore: No es como vos pensás, tontita… La mina lo re-cagó… le dijo que le presentaba a un amigo que le alquilaba el departamento… ¡Qué ingenuo que es Gabito!

-Lucha: …

-Pola: …

-Sol: …

-Lore: Pasa que tiene un aura muy limpia. Es un espíritu de luz… atrae a las auras oscuras. Así que, bueno, empezamos a vernos en el hospital de ánimas.

-Sol: …

-Lore: Me invitó al cine… salimos… es encantador… siempre me viene a buscar él -tan caballero-, porque no quiere que me moleste en ir hasta su trabajo.

-Pola: …

-Lucha: …

-Sol: …

-Lore: Ok, ok, ok, no lo entienden. ¡Sabía! ¡Tenía razón, Gaby! Tendría que haber seguido sin hablar con ustedes… pero por eso quise venir a limpiar esta casa antes de contarte… ¡Acá hay mala onda!

-Lucha: Bueno, ¿podemos hablar de las cosas importantes?

Día 24 – De manual

09/10/2009

Histérica #1

Aprovechando que Gabriel también había salido, me apoderé de su PlayStation y me dediqué a matar monstruos en el Obscure II. No hay nada más liberador que insultar a los mutantes y gritar “¡tomá, tomá!”, mientras se aprietan violentamente todos los botones de un joystick ajeno, hasta matar a Friedman, el maloso del jueguito.

Con tal de que Gabriel se fuera, accedí a cambiarle el pañal a Benito y ya iba siendo hora de que lo hiciera. También le tenía que dar la medicación, pero no recordaba cuál. Gabriel me había dicho: “la del frasco azul”, pero los de ese color eran dos. Después de meditarlo unos segundos, decidí llamar a Federico. Además, quería aprovechar para agradecerle por los $50 y convenir cómo devolvérselos.

En realidad, debería confesar que, en lo más profundo de mis miserias histérico-narcisistas, también, quería hablar con él porque había notado que se había fijado en mí y sabía que me lo iba a dejar saber de algún modo. Y así fue que terminé sabiendo cuál frasco era el correcto y con una cita al día siguiente, viernes, para hacerle entrega del dinero.

Todavía no estaba lista para nada nuevo: lo de Javi había ocurrido hacía unos días y era en lo único que podía pensar, pero me agradaba ser para alguien todo lo perfecta que no era para él. Sabía que si me quería levantar, todos serían halagos, explícitos o implícitos, no importaba. Solamente quería verme a través de los ojos de un tipo a quien le había gustado, a pesar de no tener ni $50 para pagar sus servicios veterinarios a domicilio, aún sabiendo de antemano que era inconducente, que nada sucedería, porque así lo había decidido yo. Para asegurarme de que la cita no se extendiera, le expliqué que después tenía que ir a un recital y, sin darme cuenta, me estaba confirmando a mí misma que iba a acceder a la invitación del Rockstar, otro buitre que me arrastraba el ala.

Apenas corté con Federico, corrí al placard, saqué todos mis vestidos y, después de desfilarlos frente al espejo, me decidí por uno que suele impedirle a los hombres hablarme mirándome a los ojos. Tenía plena consciencia de ello y me divertía imaginarme diciéndole a los interesados: “no, te equivocaste, sólo vine a devolverte la plata” o “no, nada que ver, vine a tu recital porque necesitaba pedirte un favor para un amigo”.

-Ello: ¡Esa es mi chica!

-Superyó: No sé… no me parece…

-Sol: Callate. Mañana me voy de joda con Ello y vos te quedás tomando mates abajo del perejil, ¿me escuchaste?

-Superyó: ¡Histérica!

-Ello: Nah… ¡son rumores!

-Sol y Ello (al unísono): ¡Muejejejejeje!

Me estaba riendo de mí misma, probando diferentes peinados frente al espejo, cuando escucho que la puerta se cierra con una violencia inédita.

Histérica #2

-Lucha: ¡AAAAAAAAAAARRRRRRRRRRGGGGGGGGGGGHHHHHHHHHHH! –aulló antes de tirar la cartera con furia contra la pared- ¡Pitufresa! ¡De pitufresa! ¡Pitufresa! –repetía a los alaridos mientras golpeaba repetidamente el piso con sus tacos, como bailando un malambo- ¡Pidió helado de pitufresa!

Bonus Track – Quasi voltada

05/10/2009

Queridos tod@s,

Muchísimas gracias a todos por sus buenos deseos. Afortunadamente, todo salió mejor de lo esperado. Comí brigadeiro al por mayor, laburé muchísimo y me traje un graaaan pack de Skol, una cerveza a la cual estoy emocionalmente vinculada.

Cuando me fui de viaje, la abuelita de Pola estaba enferma y ella se fue a verla a la provincia donde nació. Lamentablemente, hoy supe que falleció el fin de semana. En este momento, ella se encuentra manejando devuelta y yo tengo un pilón de laburo para entregar el miércoles, día en que Pola y Lucha cumplen años (sí, las dos el mismo día). Más que nunca, necesito apurar el laburo para poder estar con Pola y los suyos, que también son “los míos”.

Les pido un millón de disculpas y prometo compensarlos.

Besos miles,

Sol.

Día 23 – Las flores del mal

22/09/2009

-Sol: ¡Jijijijijiji! –no podía parar de reirme y toser. Toser y reirme.

-Gabriel: ¿Viste? –me preguntó con un dejo de complicidad en su sonrisa-. Es importada. Las pedimos por Internet el año pasado y resultaron buenísimas. Pasa que son carísimas.

-Sol: ¿Para eso usaste la guita de Josefina? Jose-fina, ¡qué fina, Jose! ¡Jajajajaajajaja! –lancé una carcajada y, convencidísima de haber dicho alguna genialidad, cuestioné la capacidad de Gabriel para comprenderla-. “Jose”-“fina”, ¿entendés? “Fina”-“Jose”. ¡Cómo afina, Josefina! ¡Es tan fina, Jose-fina! ¡Jaaaaaaaa!

-Gabriel: Pará un poco, Sol. Son las ocho de la mañana.

-Sol: ¡Jajajaajaja! Josefinaesamigadetuprimaqueesmiamigajosefina ¡Jaaaaaaaaaaaa! –exhausta de tanta risa incontrolable, comencé a jadear bajito hasta tranquilizarme-. ¿Por eso volviste de Brasil?

-Gabriel: En realidad, no. Vine a estudiar porque allá es más caro y necesitaba estos seminarios para entrar en segundo año. Pero después surgió esta idea y me pareció un buen negocio. Además, con esto ya tengo para todo el año y gratis. Lo pago con lo que se venda.

-Sol: Decime la verdad… ¡jajajajajaja! No hiciste ninguna denuncia, ¿no? No te estafaron nada.

-Gabriel: No te quería poner en el medio, porque sé cómo sos… la verdad, no tenía un mango y los chicos estaban apurados.

-Sol: ¿Qué chicos? ¿Pedro?

-Gabriel: No, Pedro, no. Ese fue el problema. El año pasado nos cagó una parte grande, entonces éste preferimos dejarlo afuera y se enojó. Se fue del departamento por eso. Como el contrato del departamento estaba a nombre de él, me quedé en banda. Al principio iba a alquilar, pero después arreglé con el amigo de Josefina, el que me iba a alquilar el departamento, y puse toda la guita en eso. Es una inversión.

-Sol: ¡Jajajajajajajaja! O sea, gastaste los $3000 que te dio Josefina, porque vos no tenías ningún ahorro. O sea, nadie te estafó. Le cagaste la guita a ella en complicidad con su amigo y la usaron para comprar las semillas. ¡Jajajajaajajajajajaja! ¡Sos el hijo de puta más grande que conocí en mi vida! ¡Jajajajajajajajajaja! –estuve a punto de enojarme, pero apenas si podía ver a Gabriel con los ojos achinados como los tenía, irritados por el humo y llenos de lágrimas producto de la risa compulsiva.

-Gabriel: Las semillas, las macetas, el abono, las lámparas, etc. Es un montón de guita, Sol. Pero la voy a recuperar. Mientras tanto, estoy sin un mango, puse todo en eso.

-Sol: ¡Jajajajajajajajaja! ¡Me equivoqué! ¡Sos el jardinero más hijo de puta que conocí en mi vida! ¿Usás gorrito de paja en la plantación? ¡Jajajajaajajajaja! ¡No te lo puedo creer! ¡Jijijijijijijiji!

-Gabriel: Nah… es indoor. Están en la casa de uno de los pibes que vive en provincia… Che, dejame la tuca aunque sea.

-Sol: Ah, sí, sí. Tomá –estiré el brazo y le alcancé el porro. Lo veía y sabía que era Gabriel, pero en mi cabeza era un espantapájaros, vestido de jardinero y camisa cuadrillé, estático y estacado en el medio de un campo de plantas de marihuana. Todo parecía irreal y creo que no sólo era el efecto de lo que había fumado: era lo más desquiciado que había escuchado en mi vida. No me podía estar pasando. Estaba albergando a un tipo que cultivaba marihuana para la venta. No sólo eso, estaba solventando, en parte, su inversión.

-Gabriel: Así que en unos meses cosecharemos, yo me haré de mi parte, venderé algo acá y el resto me lo llevo a Brasil. Me conviene por el cambio, el real está más alto. ¿Sabés cuánto cuesta el gramo de estas flores, Sol?

-Sol: No. No sé ni me interesa. Pero todo bien –mentí-. Lo único que te pido es que destines parte de las ganancias a reponer todo lo que me debés.

-Gabriel: No te preocupes por eso. Pero bancame, porque ahora estoy sin un mango.

-Sol: Tampoco estás trabajando, ¿no?

-Gabriel: No puedo. Los chicos trabajan, así que yo voy todos los días a cuidar las plantas. Además, después me corresponde más por haberlo hecho.

Afortunadamente sus flores eran buenas de verdad y me permitieron mantener el temple. Cualquier reacción fuera de lugar arruinaría mi master plan y, sabía, era la única opción que tenía para sacarme de encima a Gabriel.

El hambre empezó a hacerse notar y, sin darnos cuenta, estábamos comiendo mermelada del frasco, con los dedos.

-Lucha: ¿Qué es esto? ¡Sol! –vestida con su ambo blanco de dentista, Lucha observaba la escena absorta, como petrificada, a punto de estallar-. ¿Qué es este olor?

Gabriel y yo nos empezamos a revolcar de la risa, literalmente. Estábamos en el suelo, dando vueltas, agarrándonos de la panza, mientras Lucha tapaba los frascos y puteaba. Lucha estaba a punto de arruinar todo.

-Sol: Lucha, ¿de qué hablamos después de la piña que le pegaste a Gabriel? –la miré fijo como tratando de suplicarle telepáticamente que se ajustara a lo que habíamos convenido en el bar.

-Lucha: Perdoname –balbuceó entre dientes-. No quise lastimarte, me saqué.

-Gabriel: Todo bien, tontita. ¡Jajajajajajajajaja! No te preocupes, boxitracio, está todo bien.

-Lucha: ¿A quién carajo le decís boxitracio, eh?

Cuando vi que cerraba los puños y la cara se le transformaba, supe que, para que Gabriel se fuera, antes tenía que irse ella.