Archive for the ‘Amigos y enemigos’ Category

Día 29 – Instant Karma Is Gonna Get Ya

08/02/2010

Lore cree en esas cosas. Yo no, claro que no. Claro que yo no creo en esas cosas. Antes de decidir ser música, quería ser científica. Yo no creo en esas cosas, claro. ¿Por qué habría de hacerlo?

El “universo” no existe. No. Claro que el “universo” no existe.

Existe el Universo, sí. Pero es una constelación de cosas que giran alrededor de otras. El Universo existe, por supuesto. Es así: hubo una explosión originaria y -¡kapow!- con ustedes, ladies and gentlemen: el Universo.

Pero esa tarde todos los planetas se alinearon. Todos. O, al menos, sin saberlo, todas las personas significativas en mi vida se turnaron para llamarme.

Ok, ok. No todas. No existe cosa tal como un teléfono desde el más allá. Pero los que tenían que llamar, llamaron. Los que no pudieron estaban marcando los números o, al menos, eso quise creer.

Se preguntarán por qué. No tengo las respuestas. Pero esa tarde todo, todo se ordenó. Sin que yo hiciera nada. O sí. Hice mucho. Tal vez, fue por eso que todo lo que tenía que ocurrir, finalmente, ocurrió.

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Día 29 – V.I.P.

21/01/2010

Todos amamos a Ramón, el verdulero-almacenero-kiosquero del barrio. ¿Cómo no hacerlo? Ramón escribe poesías con tiza en pizarras que cuelga en las paredes de su local en la esquina. Conoce el nombre de todos los históricos del barrio, pregunta por los parientes y siempre elige la mejor verdura. Ramón no le cobra los envases de cerveza a los conocidos y siempre tiene cambio. La venta ilegal del etílico elixir le ha costado más de una clausura, pero jamás te va a negar una botella después de las once de la noche.

Ramón me cuida el ficus cuando viajo y, la última vez, me lo devolvió disfrazado de arbolito de navidad con una caja de chocolates con moño improvisada como regalo.

En el negocio de Ramón estoy autorizada a abrir la caja, cobrarme el vuelto, abrir la heladera, agarrar los cigarrillos y jamás hago cola. Soy una especie de clienta VIP, a la cual hacen pasar adentro, mientras el resto de los clientes son atendidos tras las rejas de la puerta.

Pero no sería hasta esa tarde que comprendería mi status de clienta Premium.

-Ramón: El envase me lo traes después, piba. Vení. Antes de que te vayas, quiero que conozcas a alguien –me dijo serio, casi como si fuera una orden, y me hizo pasar al comedor de su casa, anexada al local-. Ni te imaginás quién está almorzando conmigo, piba. ¿Querés una milanesita?

Sentados a su mesa, había dos hombres. Apenas me vieron entrar, hicieron de lado las milanesas y se pusieron de pie, como dos verdaderos caballeros. Uno se sacó la gorra para saludarme, y me pareció un lindo detalle. El otro me miraba raro: levantaba y bajaba las cejas como esperando alguna reacción de mi parte. Asentí con la cabeza, como dándome por aludida, pero el tipo insistió con el gesto de las cejas y me sonrió con todos los dientes, mientras señalaba su rostro con ambas manos.

-Ramón: Te presento a un gran amigo mío, aunque no creo que haga falta.

-Sol: Ehhh… no, claro que no, Ramón. Por supuesto que no hace falta.

-Megaestrella: Tomá, querida. Podés venir a verme cuando quieras –me dijo, sin dejar de masticar el pedazo de milanesa que tenía en su boca y me extendió una invitación.

-Sol: ¿En serio?

-Megaestrella: Claro, querida –aseguró como si me estuviera dando acceso al evento de mi vida.

-Sol: Bueno, caballeros. Los dejo continuar con su almuerzo. Un gusto, un honor haberlos conocido.

Ambos hicieron una reverencia y Ramón me escoltó hasta la puerta.

-Ramón: ¡Viste, piba!

-Sol: ¡No lo puedo creer, Ramón! –dije con una emoción fingida, pero bastante convincente.

-Ramón: Y… hace años que es mi amigo –se sonrió satisfecho y me abrió la puerta de la verdulería.

-Sol: Un verdadero orgullo. Te felicito.

Ramón se quedó en la puerta, viéndome mientras me iba y adiviné en sus ojos que tenía ganas de gritar a los cuatro vientos: ¡Joe Rígoli está almorzando conmigo!

Joe Rígoli, lo recordarán de películas como… “El novicio rebelde” o “El desastrólogo”

Día 29 – Deadline

19/01/2010

From: ezegocéntrico@egoismo.com

To: sol@odioalmundo.com

Subject:

Yo pienso que tu blog es lo mas mediocre que hiziste, seguido de haber vailado arriva del esenario.

From: sol@odioalmundo.com

To: ezegocéntrico@egoismo.com

Subject: Re: …

Revisarle la computadora a tu amiga no es, ni cerca, lo más mediocre que hiciste. Grabaste un disco con tu banda para probarlo. Lástima que yo ya se lo haya dado al Rockstar, pero se resuelve fácil. Olvidate del festival.

From: ezegocéntrico@egoismo.com

To: sol@odioalmundo.com

Subject: Re: Re: …

No me podes haser eso a mi, Sol. Yo habre estado mal, pero vos ya te vas de tema. ¿Como me vas a dejar a mi sin lo del festibal? Yo ya le conté a los chicos de mi vanda, no se que les voy a dezir ahora.

From: sol@odioalmundo.com

To: ezegocéntrico@egoismo.com

Subject: Re: Re: Re: …

No es mi problema, Ezequiel. Te hubieras acordado de tu banda cuando traicionaste mi confianza, entraste en mi casa y revisaste mis cosas.

Y, ah, lo que una persona con tu redacción, ortografía y talento artístico tenga para decir sobre lo que escribo me tiene muy sin cuidado.

Tu problema no es que alguien escriba una boludez caricaturizando tu narcisismo y tu egocentrismo, no. Tu problema es creer que le importa a alguien más que a tu analista.

-Sol: Hola, Rockstar –estaba sorprendida de mi determinación. Había marcado sin ningún remordimiento y estaba decidida a cumplir con mi amenaza.

-Rockstar: Hola, nenennna, ¿venís al festival? Ya estás en la lista.

-Sol: En realidad, te llamaba para pedirte que bajaras a mi amigo, el del demo.

-Rockstar: Todo sí. Pero, ¿qué pasó?

-Sol: Vino a mi casa, me pidió la máquina para revisar los mails y terminó revisando mis cosas.

-Rockstar: Bueno, es una boludez. La fecha ya está programada. ¿No podés dejarlo de lado?

-Sol: Encontró un blog que escribo, lo leyó y me dijo que era más mediocre que haber bailado en el escenario aquella vez, ¿te acordás?

-Rockstar: ¿Cómo me voy a olvidar? Fue un highlight en mi carrera. Mediocre él y su bandita de mierda. Para mí fue re grosso, ¿quién ese imbécil para juzgar qué? Olvidate, nennnena, lo bajo ya.

-Sol: Gracias, Rockstar. En serio. Sé que es re maloso de mi parte y… -me interrumpió.

-Rockstar: Nennna, ¿estás segura de hacerlo? Mirá que no hay vuelta atrás…

-Sol: Sí, sí… en realidad… bueno, que se joda si la banda se decepciona, ¿no? Ellos no me llamaron para agradecerme la fecha, por qué tendría que preocuparme yo si la pierden… ¿no?

-Superyó: ¡Ja! Así me gusta… recapacitá, Sol. No podés ser tan vengativa.

-Sol: ¡Callate! Si fuera por vos, yo sería la Madre Teresa de Calcuta. Cortala o le cuento a Luna que estás tratando de convertirme en una mártir otra vez.

-Superyó: ¡Ouch! ¡Adiós!

-Rockstar: ¿Seguís ahí?

-Sol: Sí, sí, estaba pensando que…

-Rockstar: Hagamos una cosa: te doy hasta las siete de la tarde. Pensalo bien y me llamás. ¿Cuándo vamos a tomar unas cervezas?

-Sol: Eh… te llamo a las siete.

-Rockstar: Todo bien, nennenna. Para mí fue genial que te subieran, que bailaras. Sabelo.

-Sol: Hablamos.

Día 28 – A Guide To Recognizing Your Friends

18/01/2010

Si una persona, supongamos que soy yo en este caso, escucha hace más de diez años tus problemas, aunque le quemes la cabeza, aunque tenga problemas propios más importantes y los deje de lado: probablemente esa persona sea tu amiga.

Si una persona, supongamos que se llama Ezequiel, te cuenta todos sus problemas hace más de diez años, siempre te interrumpe cuando le contás los propios y jamás puede dejar de hacer referencia a su persona: probablemente estés frente a un amigo egocéntrico.

Si sos alguien como Ezequiel y tenés una amiga, supongamos que se llama Sol, que siempre está tratando de ayudarte con tu carrera y se conecta con gente para ver en qué te podés beneficiar: definitivamente, sos una persona afortunada que tiene una amiga de verdad.

Si sos una amiga de verdad, como Sol, probablemente puedas dejar de lado que un amigo, como Ezequiel, supongamos, no te haya apoyado cuando estabas triste y lo recibas en tu casa para aceptar sus disculpas, escuchar nuevamente todos sus problemas y hasta lo abraces mientras llora: evidentemente, sos la clase de amiga que hay que conservar.

Si sos un tipo como Ezequiel y tenés una amiga como Sol y vas a su casa a disculparte por haberla dejado en banda con sus problemas, acabás hablando –nuevamente- sólo de los tuyos, pero ella te consuela, te prepara té, te presta su computadora para que revises los mails y vos, en cambio, le revisás la computadora: concluyentemente, no sos ninguna clase de amigo.