Día 2 – Cuestión de fe

El agua hervida, la yerba lavada. Mi mañana, definitivamente, no era lo que yo había esperado.

-Sol: ¿No fuiste a trabajar? -tenía la ilusión de tener un tiempo sola para procesar lo que había pasado el día anterior.

-Gaby: No, me pedí dos días por mudanza en el laburo… esto me mató…

-Sol: Y, sí. Pero, ¿por qué no intentás llamarlo otra vez? Recién pasó un día, seguro se quedó sin batería.

-Gaby: Qué sé yo…

Desayunamos en el living y cuando avisé que iba a poner la pava otra vez, Gaby me preguntó si podía llevar sus cosas para mi estudio, su futura habitación. Por un segundo sufrí pensando en mi querido estudio. Viviendo con Javier me tuve que acostumbrar al comedor, al living. El despacho era suyo y solamente suyo. Siempre compartí la habitación con mi hermana mayor y, cuando viví sola, me tuve que conformar con el living de un dos ambientes para hacer mis cosas. Además, el living de mi casa actual, a diferencia del resto, es muy oscuro.

Gaby se sirvió otro café y seguimos conversando.

-Sol: Ya me parecía raro que no te pidiera garantía.

-Gaby: A mí no, porque como es amigo de Josefina, pensé que me hacía el favor.

-Sol: ¿Cuánto costaba el alquiler?

-Gaby: Y… el primer año, $800 y $900 el segundo… era una re oportunidad.

-Sol: ¿Tan barato? –hasta conseguir mi departamento, recorrí cada inmobiliaria y leí los clasificados durante dos meses y, ése, no era el precio de mercado- ¿No te hizo dudar? ¡Sos un pichón! ¡caíste como el mejor! O, seguro, estaba hecho mierda, ¿no?

-Gaby: No sé, no lo vi… justo lo estaban pintando cuando me encontré con él para darle la plata.

-Sol: ¿No lo viste? ¿le diste todos tus ahorros por un departamento que ni sabías en qué condiciones estaba?

Gaby afirmó con la cabeza sin inmutarse, mientras terminaba su segunda taza de café. Cuando se levantó a servirse una tercera, lo seguí hasta la cocina al grito de “¡pichón! ¡Mr. Burns se hubiera hecho un festín con vos!”, sólo para descubrir que había abierto el paquete de café colombiano que me había traído Javier y que yo reservaba para alguna ocasión especial. Me sentí más ultrajada que cuando me vio en ropa interior y bailando en puntitas de pie.

-Sol: Sabés… hasta que yo termine la composición que me encargaron, mejor dejemos tus cosas en el living.

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Una respuesta to “Día 2 – Cuestión de fe”

  1. La Gula Says:

    3… ^^

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